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Energía Renovable

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La reserva mundial de combustibles fósiles se está agotando y su utilización  es la responsable de numerosos problemas ambientales. Por ello la sociedad actual está cada vez más sensibilizada con el medio ambiente y demanda un mayor uso de energías renovables.

INTANASA, a través de su división de ENERGÍAS RENOVABLES, comparte esta preocupación de la sociedad actual y asume la misión de avanzar hacia un modelo más equitativo y sostenible para convertirse en un referente internacional de demostración de la viabilidad técnica y económica de un modelo energético renovable.

INTANASA ENERGIAS RENOVABLES, en su actividad, ofrece beneficios para el conjunto de la sociedad, consolida nuevos sectores productivos y supone una apuesta clara a un nuevo modelo energético alternativo al tradicional.

INTANASA ENERGIAS RENOVABLES está presente en varias tecnologías renovables: solar fotovoltaica y térmica, eólica, biomasa, minihidráulica y geotérmica.

 

 

Una energía alternativa

El consumo de energía es uno de los grandes medidores del progreso y bienestar de una sociedad. El concepto de "crisis energética" aparece cuando las fuentes de energía de las que se abastece la sociedad se agotan. Un modelo económico como el actual, cuyo funcionamiento depende de un continuo crecimiento, exige también una demanda igualmente creciente de energía. Puesto que las fuentes de energía fósil y nuclear son finitas, es inevitable que en un determinado momento la demanda no pueda ser abastecida y todo el sistema colapse, salvo que se descubran y desarrollen otros nuevos métodos para obtener energía: éstas serían las energías alternativas.

Energía renovable es un término que describe la energía generada a partir de fuentes de energía primaria respetuosas con el medio ambiente.

Actualmente, están cobrando mayor importancia a causa del agravamiento del efecto invernadero y el consecuente calentamiento global, acompañado por una mayor toma de conciencia a nivel internacional con respecto a dicho problema. Asimismo, economías nacionales que no poseen o agotaron sus fuentes de energía tradicionales (como el petróleo o el gas) y necesitan adquirir esos recursos de otras economías, buscan evitar dicha dependencia energética, así como el negativo en su balanza comercial que esa adquisición representa.

 

 

 

Energía Solar

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La energía solar es una fuente de vida y origen de la mayoría de las demás formas de energía en la Tierra. Cada año la radiación solar aporta a la Tierra la energía equivalente a varios miles de veces la cantidad de energía que consume la humanidad.

Recogiendo la radiación solar mediante paneles específicos, ésta puede producir otras formas de energía limpias, como son la térmica o la eléctrica.

LA ENERGÍA SOLAR ELÉCTRICA se obtiene a partir de unos paneles, módulos o placas fotovoltaicas que están formados por dispositivos semiconductores que captan los fotones transmitidos en la luz solar para transformarlos en una corriente continua de electrones, es decir, en electricidad. Un acoplamiento en serie o en paralelo de estos paneles permite la obtención de voltajes mayores con una configuración sencilla.

Estos paneles fotovoltaicos producen energía eléctrica durante las horas de insolación en forma de corriente continua que se almacena en los acumuladores. Posteriormente esta electricidad se transforma en corriente alterna mediante unos inversores para ser suministrada a los receptores en los momentos de consumo energético.

LA ENERGÍA SOLAR TÉRMICA se basa en un principio tan simple como el de calentar un líquido aprovechando el calor de los rayos de sol.

Ésta se obtiene a partir de unas placas específicas denominadas colectores por los que circula un líquido que se calienta por la acción de la radiación solar. El líquido caliente atraviesa el circuito hidráulico primario hasta llegar al acumulador, donde se produce un intercambio de calor entre el circuito primario y el secundario, es decir, entre el líquido calentado en las placas solares y el líquido caliente que utilizaremos para uso doméstico o industrial.

Por ello la energía solar, tanto térmica como eléctrica, nos devuelve grandes beneficios  y es una de las fuentes energéticas renovables más asentadas en la actualidad.

Captación renovable de la luz

La radiación solar que alcanza la Tierra puede aprovecharse por medio del calor que produce a través de la absorción de la radiación, por ejemplo en dispositivos ópticos o de otro tipo. Es una de las llamadas energías renovables, particularmente del grupo no contaminante, conocido como energía limpia o energía verde. Si bien, al final de su vida útil, los paneles fotovoltaicos pueden suponer un residuo contaminante difícilmente reciclable al día de hoy.

La potencia de la radiación varía según el momento del día, las condiciones atmosféricas que la amortiguan y la latitud. Se puede asumir que en buenas condiciones de irradiación el valor es de aproximadamente 1000 W/m² en la superficie terrestre. A esta potencia se la conoce como irradiancia.

La radiación es aprovechable en sus componentes directa y difusa, o en la suma de ambas. La radiación directa es la que llega directamente del foco solar, sin reflexiones o refracciones intermedias. La difusa es la emitida por la bóveda celeste diurna gracias a los múltiples fenómenos de reflexión y refracción solar en la atmósfera, en las nubes y el resto de elementos atmosféricos y terrestres. La radiación directa puede reflejarse y concentrarse para su utilización, mientras que no es posible concentrar la luz difusa que proviene de todas las direcciones.

 

Energía Eólica

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La energía eólica ha sido aprovechada por el hombre desde la antigüedad utilizando de forma directa la energía cinética generada por efecto de las corrientes de aire en sus barcos y molinos.

En la actualidad, la energía eólica es utilizada principalmente como una fuente de energía limpia mediante su transformación en otros tipos de energía, por ejemplo en energía eléctrica.

Para la producción de energía eléctrica se utilizan aerogeneradores, pudiendo ser de eje vertical u horizontal. Éstos están formados por un conjunto de aspas conectadas a un rotor que transforman la energía del viento en energía mecánica de rotación, y éste último, a través de un sistema de transmisión mecánico, hace girar el rotor de un generador que convierte la energía mecánica rotacional en energía eléctrica. Toda esta maquinaria se sitúa en la cima de un mástil  o torre para mayor afluencia de viento.

 

Aerogeneradores

Los aerogeneradores pueden trabajar de manera aislada o agrupados en parques eólicos o plantas de generación eólica, distanciados unos de otros, en función del impacto ambiental y de las turbulencias generadas por el movimiento de las palas.

Este tipo de energía ha experimentado en las últimas décadas un gran crecimiento, hasta convertirse en uno de los grandes referentes para la sustitución de los combustibles fósiles.

 

La energía obtenida del viento

El término eólico viene del latín Aeolicus, perteneciente o relativo a Eolo, dios de los vientos en la mitología griega. La energía eólica ha sido aprovechada desde la antigüedad para mover los barcos impulsados por velas o hacer funcionar la maquinaria de molinos al mover sus aspas.

En la actualidad, la energía eólica es utilizada principalmente para producir energía eléctrica mediante aerogeneradores. A finales de 2007, la capacidad mundial de los generadores eólicos fue de 94.1 gigavatios. Mientras la eólica genera alrededor del 1% del consumo de electricidad mundial, representa alrededor del 19% de la producción eléctrica en Dinamarca, 9% en España y Portugal, y un 6% en Alemania e Irlanda (Datos del 2007). En el año 2008 el porcentaje aportado por la energía eólica en España aumentó hasta el 11%.

La energía eólica es un recurso abundante, renovable, limpio y ayuda a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero al reemplazar termoeléctricas a base de combustibles fósiles, lo que la convierte en un tipo de energía verde. Sin embargo, el principal inconveniente es su intermitencia.

Biomasa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La biomasa ha sido una fuente energética esencial para el hombre desde principios de la historia de la humanidad. Con la llegada de los combustibles fósiles, este recurso energético perdió importancia en el mundo industrial aunque en la actualidad alrededor de la mitad de la población mundial sigue dependiendo de la biomasa como fuente principal de energía.

El concepto de biomasa es muy extenso y comprende toda aquella materia orgánica originada en un proceso biológico, espontáneo o provocado, utilizable como fuente de energía. Su origen está en la transformación de la energía luminosa en energía química gracias a la fotosíntesis, de forma directa en las plantas o de forma indirecta por la digestión de la misma, liberándose al romper los enlaces de los compuestos orgánicos en el proceso de combustión, dando como productos finales dióxido de carbono y agua

Dado su amplitud conceptual, existen muchos tipos de biomasa que pueden ser utilizados como recurso energético como aquellos producidos sin intervención humana (naturales), aquellos subproductos o desechos producidos por las actividades agrícolas o la industria (residuales secos y húmedos) o aquellos productos generados específicamente para tal fin en cultivos energéticos.

Aunque la mayor parte de ellos pueden utilizarse como combustible de forma directa, muchos de ellos pueden transformarse para producir combustibles líquidos o gaseosos como el metanol o el biogás.

Respetando el Medio Ambiente

A diferencia de los combustibles fósiles la biomasa es respetuosa con el medioambiente ya que su combustión libera CO2 a la atmósfera, un CO2 equivalente al que absorbió la misma planta si se usa materia vegetal o la planta que sirvió de alimento si se utiliza materia orgánica animal.

Por ello, si se consume de una manera razonable, la energía de biomasa cierra el ciclo natural y ayuda a mantener constante el nivel de CO2 de la atmosfera.

Fuente de energía

En términos energéticos, se puede utilizar directamente, como es el caso de la leña, o indirectamente en forma de biocombustibles (biodiésel, bioalcohol, biogás, bloque sólido combustible). Pero al igual que no consideramos al vino como biomasa, debe evitarse denominar como biomasa a los biocombustibles (nótese que el etanol puede obtenerse del vino por destilación): 'biomasa' debe reservarse para denominar la materia prima empleada en la fabricación de biocombustibles.

La biomasa podría proporcionar energías sustitutivas a los combustibles fósiles, gracias a biocombustibles líquidos (como el biodiésel o el bioetanol), gaseosos (gas metano) o sólidos (leña), pero todo depende de que no se emplee más biomasa que la producción neta del ecosistema explotado, de que no se incurra en otros consumos de combustibles en los procesos de transformación, y de que la utilidad energética sea la más oportuna frente a otros usos posibles

 

Energía Hidráulica

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La energía hidráulica es una fuente energética que se ha sido utilizada desde hace siglos por el hombre aprovechando la fuerza de un río para generar un movimiento, por ejemplo, en los molinos. Actualmente constituye la fuente renovable de electricidad más importante y utilizada en el mundo.

Gracias al ciclo hidrológico, la energía hidráulica o hídrica aprovecha la energía cinética y potencial contenida en las masas de agua que transportan los ríos, provenientes de la lluvia o del deshielo, para generar corriente eléctrica. A partir de un desnivel, conocido como salto geodésico, provocado o natural, la energía potencial que contiene el agua del cauce se transforma en energía cinética. Esta energía se aprovecha al hacer pasar al agua en su caída por unas turbinas, provocando en ellas un movimiento de rotación que finalmente se transforma en energía eléctrica por medio de generadores.

Fuente de energía inagotable

La energía hidráulica tiene la capacidad de ser renovable, pues no agota su materia prima, y limpia, ya que no produce ninguna sustancia contaminante en su aprovechamiento.

Sin embargo su desarrollo requiere la construcción de grandes presas que retengan el agua para crear el mayor salto posible y con ello poder generar mayor potencia eléctrica. Esto implica un gran impacto medioambiental y social en áreas geográficas muy extensas, además de grandes inversiones económicas, por lo que en la actualidad, la tendencia es a construir centrales más pequeñas como las minihidroeléctricas, o la instalación de microturbinas o picoturbinas.

Energía del agua en movimiento

Se puede transformar a muy diferentes escalas, existiendo desde hace siglos pequeñas explotaciones en las que la corriente de un río mueve un rotor de palas y genera un movimiento aplicado, por ejemplo, en molinos rurales. Sin embargo, la utilización más significativa la constituyen las centrales hidroeléctricas de represas, aunque estas últimas no son consideradas formas de energía verde por el alto impacto ambiental que producen.

Cuando el Sol calienta la Tierra, además de generar corrientes de aire, hace que el agua de los mares, principalmente, se evapore y ascienda por el aire y se mueva hacia las regiones montañosas, para luego caer en forma de lluvia. Esta agua se puede colectar y retener mediante presas. Parte del agua almacenada se deja salir para que se mueva los álabes de una turbina engranada con un generador de energía eléctrica.

 

Energía Geotérmica

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La energía geotérmica consiste en aprovechar el calor interno de la Tierra, por lo tanto, este tipo de energía es independiente de las condiciones metereológicas que resulten en el exterior. Este tipo de energía ha sido utilizada por el hombre desde hace siglos, por ejemplo, en la utilización de corrientes subterráneas calientes en balnearios.

La energía geotérmica se basa en la gran diferencia de temperaturas que existen entre la corteza terrestre y el núcleo de la Tierra. En esencia, este calor es debido a la radioactividad natural de las rocas de la corteza y a la aportación del núcleo terrestre. Esto origina un continuo flujo de calor desde el interior de la Tierra hacia la superficie que puede ser aprovechable por el hombre con un intercambiador y producir de energía térmica primero, para después transformar ésta en energía eléctrica principalmente.

Aprovechando los recursos de la tierra

Incluso con la energía  geotérmica podemos producir frío. Esto es debido a la capacidad del suelo de mantener una temperatura constante, por lo que en invierno tendrá una temperatura superior a la exterior y en verano ocurrirá el fenómeno inverso

Por ello, y debido a su baja minima implantación actual, la geotérmica es una de las fuentes energéticas renovables con mayor proyección de futuro.

Fuente de energía inagotable

Se obtiene energía geotérmica por extracción del calor interno de la Tierra. En áreas de aguas termales muy calientes a poca profundidad, se perfora por fracturas naturales de las rocas basales o dentro de rocas sedimentarios. El agua caliente o el vapor pueden fluir naturalmente, por bombeo o por impulsos de flujos de agua y de vapor (flashing). El método a elegir depende del que en cada caso sea económicamente rentable.

En la mayoría de los casos la explotación debe hacerse con dos pozos (o un número par de pozos), de modo que por uno se obtiene el agua caliente y por otro se vuelve a reinyectar en el acuífero, tras haber enfriado el caudal obtenido. Las ventajas de este sistema son múltiples:

  • Hay menos probabilidades de agotar el yacimiento térmico, puesto que el agua reinyectada contiene todavía una importante cantidad de energía térmica.

  • Tampoco se agota el agua del yacimiento, puesto que la cantidad total se mantiene.

  • Las posibles sales o emisiones de gases disueltos en el agua no se manifiestan al circular en circuito cerrado por las conducciones, lo que evita contaminaciones.